¡Kreisha! por Ricardo Ospina Bozzi - Resumen
RESUMEN DE ¡KREISHA!: el nombre mágico que nunca olvidarás.
Nota de Ricardo Ospina Bozzi, escrita en 2026:
¡Kreisha! fue escrito en el año 1994, dedicado a María José Robledo de Ospina, mi esposa. El siguiente es un resumen escrito durante la pandemia del Covid 19, en octubre de 2020, unos meses después de la muerte de mi mamá, Lolita (Dolores Esther) Bozzi de Ospina.
Encontré este documento revisando unos archivos y no estoy muy seguro de qué me motivó a escribirlo en ese momento, creo que mi familia, debido a las siguientes líneas de este resumen: “...aprendimos a lanzar nuestros halos de amor sobre el otro, de manera que ella estuviera en mí y yo en ella. Así cada uno podía ir por su camino sin sentir dolor por la separación, pues no la había. Hay que recordar que el halo es amor y el amor es Dios. Y este es un ejercicio que hoy en día hago, de las pocas cosas que mantengo desde que escribí Kreisha: cuando rezo, pongo mi halo sobre las personas que quiero y así lo hice con ustedes todos los siguientes días a la muerte de mi mamá, en un intento de reducir su dolor mediante la luz de Dios.” Supongo, que escribí este resumen para mi papá, mis hermanos y otros seres queridos que sufrían por la muerte de mi mamá.
El documento lo dejo sin corregir, como lo encontré, hablando en tercera persona del protagonista, hasta la mitad del resumen y de ahí en adelante, en primera persona. Algunas otras modificaciones de presentación y redacción fueron realizadas.
Descargar ¡Kreisha! por Ricardo Ospina Bozzi - Archivo PDF de 160KB
Reumen de ¡Kreisha! escrito en 2020
En las siguientes líneas se resume en pocos párrafos el cuento ¡Kreisha!. Arriba y al final del resumen, encontrará el libro completo en formato PDF.
INTRODUCCIÓN
¡Kreisha! es una historia que describe al universo como una sola energía que es amor. Esta energía es el motor del universo y se mueve entre todos cuanto existe conectándolo y entregando información.
El cuento se desarrolla en 4 escenarios:
El primero, en la casa al llegar a acostarme,
el segundo, en un enorme paisaje verde,
el tercero, el salto a un abismo,
el cuarto, un gran universio de solo amor,
y el último, de regreso al primero, en la casa al despertar.
Primer escenario, en casa, conciliando el sueño.
En la casa, en el cuarto, en la cama, tratando de conciliar el sueño, cansado después de un día de trabajo.
Segundo escenario, un hermoso paisaje verde, una vida sin apegos.
El segundo escenario, en un paraje desde el que se puede apreciar un enorme paisaje verde, donde se introduce al lector sobre lo que es hacer suyo el mundo en que vivimos, entregar los sentimientos propios, ver en los demás lo que tienen adentro y recibirlo y amarlos por ello, sin que se requiera que devuelvan nada a cambio.
Esto es, palabras más, palabras menos, vivir sin apegos, sin dependencias de los demás y sin dependencias de lo material, de manera que si algún día nos faltan podamos seguir amándolos por lo que fueron y por lo que tomé de ellos, que seguiré teniéndolo aun cuando no estén físicamente conmigo. En este escenario, un anciano sabio da unas primeras pinceladas al protagonista sobre la incondicionalidad del amor, se entrega si esperar nada a cambio y por tanto es fácil lograr un desapego.
Tercer escenario, ¿quién soy? el salto hacia el abismo.
La historia realmente comienza cuando el protagonista se pregunta de dónde salió, cuál fue su primer instante de vida y salta al vacío a un abismo, en busca de una respuesta, viajando así, por el tercer escenario: una profunda caída en medio de la niebla.
En este escenario, tiene su primer encuentro con esa energía que conforma el universo y conecta todos los seres vivos. Flotando entre una niebla, descubre que hay muchos otros seres flotando con él, que parecen irradiar una luz como pequeñas estrellitas. La niebla es amor y contagia a todos quienes la respiran, de manera que empiezan a irradiar amor. El protagonista vive este escenario hasta el momento en que siente que hace parte del amor, que él mismo es amor.
Cuarto escenario, todo es amor.
Entonces llega al cuarto escenario, en el que se desarrolla el resto del cuento. Como ya siente que él es amor, aparece en un gran universo donde todo es amor y el irradia mucha luz en todas direcciones y se siente muy creído por ello. Y eso, no le permite ver que está rodeado de miles de estrellas que irradian más luz que él y que con sus rayos alimentan a las estrellas que los rodean. A medida que las estrellas reciben la luz de las otras, adquieren nuevos conocimientos, que son selectivos: solo recibes la información para la cual estás preparado. A medida que aprenden se inflan de conocimiento.
Está en un universo lleno de luz, lleno de energía, lleno de Amor. Y de repente, (cap. 6), después de adquirir suficientes conocimientos para entender lo más profundo, aparece una Gran estrella, inmensa, que ilumina más que todo. Y aunque en el libro nunca se dice, se puede deducir, que las siguientes palabras son sinónimos: universo, luz (blanca), fragancia, energía, amor, y Dios.
Continua cuarto escenario, el cuento en primera persona.
Y descubro que soy parte de ese universo, que siempre lo había sido, que nunca me había ido. Que no volvería a sentirme solo nunca. Nosotros vivimos en Dios y él en nosotros. Si quieren pueden llamarlo energía, universo, es el mismo concepto.
Entonces aparece Kreisha, una estrellita recién nacida que parecía un buscapiés, un potro salvaje, un perro jugando con otros perros. El nombre fue exactamente lo que apareció en mi mente en ese momento de la historia. (Según la enciclopedia de nombres en el mundo, en 2020 había 19 personas (en 3 países) que se llaman Kreisha y dos con ese apellido (en 2 países)).
Nos hicimos compañeros de aventura y recorrimos el universo juntos aprendiendo todo lo que se nos presentaba. Hacíamos recorridos juntos, a veces separados, pero al final nos reuníamos y comentábamos nuestros nuevos conocimientos. Se nos dijo que estaríamos juntos, pero cada cual viviría su propia vida y que la responsabilidad de ser felices no podía ser delegada en el otro.
La información que nos llegaba, muchas veces siendo la misma, era interpretada por cada uno de manera diferente, bien por el cuento en que cada uno anduviera en ese momento, o bien porque había diferente nivel de conocimientos y la información se acomodaba a la comprensión de cada uno.
Aprendimos a querernos sin tener que estar juntos, logrando a mayor amor, mayor libertad. Aunque allí no existía el apego, cuando en algún momento alcanzamos a sentir algo parecido y no queríamos separarnos, aprendimos a lanzar nuestros halos de amor sobre el otro, de manera que ella estuviera en mí y yo en ella. Así cada uno podía ir por su camino sin sentir dolor por la separación, pues no la había. Hay que recordar que el halo es amor y el amor es Dios. Y este es un ejercicio que hoy en día hago, de las pocas cosas que mantengo desde que escribí Kreisha: cuando rezo, pongo mi halo sobre las personas que quiero y así lo hice con ustedes todos los siguientes días a la muerte de mi mamá, en un intento de reducir su dolor mediante la luz de Dios.
Continua cuarto escenario, existe un mundo con formas, tiempo y espacio.
Entonces Kreisha y yo supimos que había otros retos mayores en la existencia: había un mundo con formas, tiempo y espacio. Un mundo en el que lo que se ve no necesariamente es lo real sino lo que se quiere mostrar, un mundo lleno de distractores, al que llegaríamos con todos nuestros conocimientos, pero estarían en el inconsciente. Solo aflorarían en el momento apropiado. Un mundo en el que, para crecer, era necesario recordar, ver lo real y no dejarse llevar por las apariencias y habría que encontrar la felicidad por los propios medios. Un mundo en el que crees que amas porque el otro es como deseas que sea, y él es como lo deseas para no perderte. El día que cambia, piensas que dejaste de amarlo (al principio se explicó que el amor no tiene reversa, de modo que esto es imposible). ¿Cuál es el reto de ese mundo? Regresar más grande que cuando saliste.
Se presenta el concepto de llegar “tarde” a ese mundo pues está regido por normas, costumbres, cultura. Pero vamos armados de amor, que no puede ser cambiado por lo anterior.
Continua cuarto escenario, el compromiso.
Ambos nos prometimos estar juntos siempre, aun cuando físicamente no lo estuviéramos y partimos a recibir los últimos conocimientos antes de partir. Entre ellos, se nos confió una misión para esta vida, con la que ayudaríamos a otros a crecer.
Busco a Kreisha para comentar de mi misión y no la encuentro. Cerré los ojos y grité con fuerza:
- ¡KREISHA! ¡Te amo, independientemente de ti!
- Te quiero por mí, no por ti. ¡Te quiero por lo que soy cuando estás conmigo, por las emociones que me produce tu presencia!
- Te amo por lo que siento a tu lado... ¡Ni siquiera por lo que tu sientes!
- Siempre buscaré tu bienestar, te daré lo mejor de mí y mi amor crecerá, pues cada vez me sentiré mejor con tu eterna compañía...
- Y si a donde voy no te encontrara, mi amor estará contigo, como una capa protectora, en todo instante...
- Y allí donde fueres, te encontrará mi amor y estará a tu lado eternamente.
- Estar contigo para siempre es mi recompensa, el trofeo que recibo por la suerte de haberte conocido...
Regreso al primer escenerio, en la casa, despertando.
Me despierto triste en mi casa, llorando por Kreisha, pensando en la realidad del sueño vivido. Decidí levantarme a escribirlo para no olvidar nada, pero cuando me volteo…
Sorpresa! Kreisha está durmiendo plácidamente a mi lado.
Lancé mi halo sobre ella y en seguida sentí el suyo sobre mí.
Resumen escrito por Ricardo Antonio Ospina Bozzi en 2.020
Descargar ¡Kreisha! por Ricardo Ospina Bozzi - Archivo PDF de 160KB
Regresar Arriba
¡Kreisha! escrito por Ricardo Antonio Ospina Bozzi en 1.994
Desea saber más sobre Cienytec?